Los dragones han fascinado a la humanidad desde hace mucho
tiempo y esa fascinación ha sido intensamente plasmada tanto en el folclore
popular, en mitos y leyendas, en la religión (dentro del cristianismo tenemos un
ejemplo muy próximo: el arcángel San Miguel contra el Dragón), y en todas o
casi todas las vertientes artísticas: pintura, escultura, poesía, monumentos y
en edificios.